{"id":1434,"date":"2025-07-31T19:33:36","date_gmt":"2025-07-31T19:33:36","guid":{"rendered":"https:\/\/pschile.cl\/jschile\/?p=1434"},"modified":"2026-02-17T17:32:44","modified_gmt":"2026-02-17T17:32:44","slug":"la-imaginacion-y-el-progreso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pschile.cl\/jschile\/la-imaginacion-y-el-progreso\/","title":{"rendered":"LA IMAGINACI\u00d3N Y EL PROGRESO"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1434\" class=\"elementor elementor-1434\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-621da1d8 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-equal-height-no\" data-id=\"621da1d8\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-66a2215f\" data-id=\"66a2215f\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7e5e8cb7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7e5e8cb7\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4b3093170ec4e202bfa10c91b13f38d3\">Diciembre 12, 1912 | Jos\u00e9 Carlos Mariategui <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">ESCRIBE LUIS ARAQUIST\u00c1IN que \u201cel esp\u00edritu conservador, en su forma m\u00e1s desinteresada, cuando no nace de un bajo ego\u00edsmo, sino del temor a lo desconocido e incierto, es en el fondo falta de imaginaci\u00f3n\u201d. Ser revolucionario o renovador es, desde este punto de vista, una consecuencia de ser m\u00e1s o menos imaginativo. El conservador rechaza toda idea de cambio por una especie de incapacidad mental para concebirla y para aceptarla. Este caso es, naturalmente, el del conservador puro, porque la actitud del conservador pr\u00e1ctico, que acomoda su ideario a su utilidad y a su comodidad, tiene, sin duda, una g\u00e9nesis diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>El tradicionalismo, el conservatismo, quedan as\u00ed definidos como una simple limitaci\u00f3n espiritual. El tradicionalista no tiene aptitud sino para imaginar la vida como fue. El conservador no tiene aptitud sino para imaginarla como es. El progreso de la humanidad, por consiguiente, se cumple malgrado al tradicionalismo y a pesar del conservadorismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace varios a\u00f1os que Oscar Wilde, en su original ensayo El alma humana bajo el socialismo, dijo que \u201cprogresar es realizar utop\u00edas\u201d. Pensando an\u00e1logamente a Wilde, Luis Araquist\u00e1in agrega que \u201csin imaginaci\u00f3n no hay progreso de ninguna especie\u201d. Y en verdad, el progreso no ser\u00eda posible si la imaginaci\u00f3n humana sufriera de repente un colapso.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia les da siempre raz\u00f3n a los hombres imaginativos. En la Am\u00e9rica del Sur, por ejemplo, acabamos de conmemorar la figura y la obra de los animadores y conductores de la Revoluci\u00f3n de la Independencia. Estos hombres nos parecen, fundadamente, geniales. \u00bfPero cu\u00e1l es la primera condici\u00f3n de la genialidad? Es, sin duda, una poderosa facultad de imaginaci\u00f3n. Los libertadores fueron grandes porque fueron, ante todo, imaginativos. Insurgieron contra la realidad limitada, contra la realidad imperfecta de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabajaron por crear una realidad nueva. Bol\u00edvar tuvo sue\u00f1os futuristas. Pens\u00f3 en una confederaci\u00f3n de estados indo-espa\u00f1oles. Sin este ideal, es probable que Bol\u00edvar no hubiese venido a combatir por nuestra independencia. La suerte de la independencia del Per\u00fa ha dependido, por ende, en gran parte, de la aptitud imaginativa del Libertador. Al celebrar el centenario de una victoria de Ayacucho se celebra, realmente, el centenario de una victoria de la imaginaci\u00f3n. La realidad sensible, la realidad evidente, en los tiempos de la Revoluci\u00f3n de la Independencia, no era, por cierto, republicana ni nacionalista. La benemerancia de los libertadores consiste en haber visto una realidad potencial, una realidad superior, una realidad imaginaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la historia de todos los grandes acontecimientos humanos. El progreso ha sido realizado siempre por los imaginativos. La posteridad ha aceptado, invariablemente, su obra. El conservatismo de una \u00e9poca, en una \u00e9poca posterior, no tiene nunca m\u00e1s defensores o pros\u00e9litos que unos cuantos rom\u00e1nticos y unos cuantos extravagantes. La humanidad, con raras excepciones, estima y estudia a los hombres de la revoluci\u00f3n francesa mucho m\u00e1s que a los de la monarqu\u00eda y la feudalidad entonces abatida. Luis XVI y Mar\u00eda Antonieta le parecen a mucha gente, sobre todo, desgraciados. A nadie le parecen grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>De otro lado, la imaginaci\u00f3n, generalmente, es menos libre y menos arbitraria de lo que se supone. La pobre ha sido muy difamada y muy deformada. Algunos la creen m\u00e1s o menos loca; otros la juzgan ilimitada y hasta infinita. En realidad, la imaginaci\u00f3n es asaz modesta. Como todas las cosas humanas, la imaginaci\u00f3n tiene tambi\u00e9n sus confines. En todos los hombres, en los m\u00e1s geniales como en los m\u00e1s idiotas, se encuentra condicionada por circunstancias de tiempo y de espacio. El esp\u00edritu humano reacciona contra la realidad contingente. Pero precisamente cuando reacciona contra la realidad es cuando tal vez depende m\u00e1s de ella. Pugna por modificar lo que v\u00e9 [sic] y lo que siente; no lo que ignora. Luego, s\u00f3lo son v\u00e1lidas aquellas utop\u00edas que se podr\u00edan llamar realistas. Aquellas utop\u00edas que nacen de la entra\u00f1a misma de la realidad. Jorge Simmel escrib\u00eda una vez que una sociedad colectivista se mueve hacia ideales individualistas y que, inversamente, una sociedad individualista se mueve hacia ideales socialistas. La filosof\u00eda hegeliana explica la fuerza creadora del ideal como una consecuencia, al mismo tiempo, de la resistencia y del est\u00edmulo que \u00e9ste encuentra en la realidad. Podr\u00eda decirse que el hombre no prev\u00e9 ni imagina sino lo que ya est\u00e1 germinando, madurando, en la entra\u00f1a obscura de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los idealistas necesitan apoyarse sobre el inter\u00e9s concreto de una extensa y consciente capa social. El ideal no prospera sino cuando representa un vasto inter\u00e9s. Cuando adquiere, en suma, caracteres de utilidad y de comodidad. Cuando una clase social se convierte en instrumento de su realizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra \u00e9poca, en nuestra civilizaci\u00f3n, no ha habido nunca utop\u00edas demasiado audaces. El hombre moderno ha conseguido casi predecir el progreso. Hasta la fantas\u00eda de los novelistas ha resultado, muchas veces, superada por la realidad en un plazo breve. La ciencia occidental ha ido m\u00e1s de prisa de lo que so\u00f1\u00f3 Julio Verne. Otro tanto ha acontecido en la pol\u00edtica. Anatole France vaticin\u00f3 la revoluci\u00f3n rusa para fines de este siglo, pocos a\u00f1os antes de que esta revoluci\u00f3n inaugurase un cap\u00edtulo nuevo en la historia del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y justamente en la novela de Anatole France, que, intentando predecir el porvenir, formula estos ag\u00fceros \u2013Sur la pierre Blance\u2013, se constata c\u00f3mo la cultura y la sabidur\u00eda no confieren ning\u00fan poder privilegiado a la imaginaci\u00f3n. Gali\u00f3n, el personaje de un episodio de la decadencia romana evocado por Anatole France, era un ejemplar m\u00e1ximo de hombre culto y sabio de su \u00e9poca. Sin embargo, este hombre no percib\u00eda absolutamente la decadencia de su civilizaci\u00f3n. El cristianismo se le antojaba una secta absurda y est\u00fapida. La civilizaci\u00f3n romana a su juicio no pod\u00eda tramontar, no pod\u00eda perecer. Gali\u00f3n conceb\u00eda el futuro como una mera prolongaci\u00f3n del presente. Nos aparece por esto, en sus discursos, lamentable y rid\u00edculamente falto de inspiraci\u00f3n. Era un hombre muy inteligente, muy erudito, muy refinado; pero ten\u00eda la inmensa desgracia de no ser un hombre imaginativo. De ah\u00ed que su actitud ante la vida fuese mediocre y conservadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tesis sobre la imaginaci\u00f3n, el conservatismo y el progreso, podr\u00eda conducirnos a conclusiones muy interesantes y originales. A conclusiones que nos mover\u00edan, por ejemplo, a no clasificar m\u00e1s a los hombres como revolucionarios y conservadores sino como imaginativos y sin imaginaci\u00f3n. Distingui\u00e9ndolos as\u00ed, cometer\u00edamos tal vez la injusticia de halagar demasiado la vanidad de los revolucionarios y de ofender un poco la vanidad, al fin y al cabo respetable, de los conservadores. Adem\u00e1s, a las inteligencias universitarias y met\u00f3dicas, la nueva clasificaci\u00f3n les parecer\u00eda bastante arbitraria, bastante ins\u00f3lita. Pero, evidentemente, resulta muy mon\u00f3tono clasificar y calificar siempre a los hombres de la misma manera. Y, sobre todo, si la humanidad no les ha encontrado todav\u00eda un nuevo nombre a los conservadores y a los revolucionarios, es tambi\u00e9n, indudablemente, por falta de imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9ac00cf961d1ea846fe5a532228b76c6\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9ac00cf961d1ea846fe5a532228b76c6\"><\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-5d4c36f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-equal-height-no\" data-id=\"5d4c36f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-776ecd2\" data-id=\"776ecd2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-665c5dc elementor-widget elementor-widget-wpr-reading-progress-bar\" data-id=\"665c5dc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"wpr-reading-progress-bar.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"wpr-reading-progress-bar-container\" data-background-type=\"transparent\"><div class=\"wpr-reading-progress-bar\"><\/div><\/div>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diciembre 12, 1912 | Jos\u00e9 Carlos Mariategui ESCRIBE LUIS ARAQUIST\u00c1IN que \u201cel esp\u00edritu conservador, en su forma m\u00e1s desinteresada, cuando no nace de un bajo ego\u00edsmo, sino del temor a lo desconocido e incierto, es en el fondo falta de imaginaci\u00f3n\u201d. 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Sin este ideal, es probable que Bol\u00edvar no hubiese venido a combatir por nuestra independencia. La suerte de la independencia del Per\u00fa ha dependido, por ende, en gran parte, de la aptitud imaginativa del Libertador. Al celebrar el centenario de una victoria de Ayacucho se celebra, realmente, el centenario de una victoria de la imaginaci\u00f3n. La realidad sensible, la realidad evidente, en los tiempos de la Revoluci\u00f3n de la Independencia, no era, por cierto, republicana ni nacionalista. La benemerancia de los libertadores consiste en haber visto una realidad potencial, una realidad superior, una realidad imaginaria.&nbsp; Esta es la historia de todos los grandes acontecimientos humanos. El progreso ha sido realizado siempre por los imaginativos. La posteridad ha aceptado, invariablemente, su obra. El conservatismo de una \u00e9poca, en una \u00e9poca posterior, no tiene nunca m\u00e1s defensores o pros\u00e9litos que unos cuantos rom\u00e1nticos y unos cuantos extravagantes. La humanidad, con raras excepciones, estima y estudia a los hombres de la revoluci\u00f3n francesa mucho m\u00e1s que a los de la monarqu\u00eda y la feudalidad entonces abatida. Luis XVI y Mar\u00eda Antonieta le parecen a mucha gente, sobre todo, desgraciados. A nadie le parecen grandes. De otro lado, la imaginaci\u00f3n, generalmente, es menos libre y menos arbitraria de lo que se supone. La pobre ha sido muy difamada y muy deformada. Algunos la creen m\u00e1s o menos loca; otros la juzgan ilimitada y hasta infinita. En realidad, la imaginaci\u00f3n es asaz modesta. Como todas las cosas humanas, la imaginaci\u00f3n tiene tambi\u00e9n sus confines. En todos los hombres, en los m\u00e1s geniales como en los m\u00e1s idiotas, se encuentra condicionada por circunstancias de tiempo y de espacio. El esp\u00edritu humano reacciona contra la realidad contingente. Pero precisamente cuando reacciona contra la realidad es cuando tal vez depende m\u00e1s de ella. Pugna por modificar lo que v\u00e9 [sic] y lo que siente; no lo que ignora. Luego, s\u00f3lo son v\u00e1lidas aquellas utop\u00edas que se podr\u00edan llamar realistas. Aquellas utop\u00edas que nacen de la entra\u00f1a misma de la realidad. Jorge Simmel escrib\u00eda una vez que una sociedad colectivista se mueve hacia ideales individualistas y que, inversamente, una sociedad individualista se mueve hacia ideales socialistas. La filosof\u00eda hegeliana explica la fuerza creadora del ideal como una consecuencia, al mismo tiempo, de la resistencia y del est\u00edmulo que \u00e9ste encuentra en la realidad. Podr\u00eda decirse que el hombre no prev\u00e9 ni imagina sino lo que ya est\u00e1 germinando, madurando, en la entra\u00f1a obscura de la historia. 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