NUESTRA HISTORIA




En la actualidad, la organización funciona de manera democrática mediante un Congreso, una Mesa Directiva Nacional electa, estructuras regionales y comunales, Brigadas Universitarias Socialistas (BUS), y diversos Nucleos sectoriales y temáticos, guiados por un estatuto propio que regula su vida interna. Esta estructura busca que la acción política sea colectiva, participativa y en sintonía con el Chile real y diverso.
La historia de la Juventud Socialista es, en síntesis, la historia de miles de jóvenes que, por casi un siglo, decidieron organizarse para cambiar su país. Una historia llena de aciertos y errores, de grandes sueños y profundas heridas, de discusiones intensas y aprendizajes compartidos. Una historia que no está cerrada: se sigue escribiendo.
Inmediatamente después de fundado el Partido Socialista de Chile (el 19 de abril de 1933), en el marco de un vertiginoso desarrollo de éste nuevo referente de la izquierda chilena, centenares de jóvenes estudiantes y trabajadores ingresan a sus filas, atraídos por la vocación popular y revolucionaria de sus principios, y por el prestigio político de sus dirigentes, entre los que se contaba los destacados intelectuales Eugenio Matte y Eugenio González (este último llegaría ser rector de la Universidad de Chile), el militar Marmaduque Grove y Oscar Schnake, el ex anarquista que presidiera la combativa FECH de los años 20.
Motivado por esta masiva llegada de jóvenes, el PS resuelve constituir su Primera Brigada Juvenil Socialista, a la que se le asigna la tarea de organizar la Federación Juvenil Socialista en todo el país. Así, desde diciembre de 1934 hasta noviembre del año siguiente, esta Brigada desarrolla un arduo trabajo de propaganda y organización, redactando un primer documento en el que señala que “la Federación Juvenil Socialista que ahora nace y que dará a Chile las más bellas de sus crónicas, será una inconmovible realidad, y su bandera, guiada por los principios de la revolución, permitirá conducir la construcción de un nuevo régimen socialista, que liberará de la esclavitud a los pueblos de América Latina”.
Este trabajo culmina con la celebración del Primer Congreso de la FJS, realizado los primeros días de noviembre de 1935. Bajo la consigna “Por una Juventud Libre en una Tierra Libre”, se reúne más de un centenar de jóvenes socialistas en el Teatro Recoleta de Santiago. Oscar Schnake, secretario general del PS, saluda a la organización juvenil que nace, conminándola a ser “el instrumento de la revolución que Chile necesita para hacer historia en Latinoamérica y en toda la humanidad, en estos días preñados de un futuro grandioso”.
Los temas abordados en el Primer Congreso de la Juventud Socialista fueron:
En este Congreso resultó electo como Primer secretario general de la Juventud Carlos Colella, obrero y ex marino de guerra, dado de baja en la Marina por su responsabilidad en la insurrección de la Escuadra de 1931.
Los primeros años de nuestra organización se caracterizarán por una intensa agitación en poblaciones, fábricas, liceos y universidades, además de una resuelta actitud de combate contra el fascismo criollo. La FJS impulsa la formación del Bloque Juvenil del Frente Popular y promueve, bajo la consigna “Toda la Juventud Obrera a la Confederación de Trabajadores de Chile”, el fortalecimiento unitario del movimiento sindical chileno. En 1938 elabora el documento “Las 50 reivindicaciones de la Juventud”, que es aprobado como plataforma política juvenil en el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda (el Frente Popular).
La FJS promueve la incorporación y el protagonismo de nuevos actores sociales a las tareas del Frente Popular, con una especial preocupación por la integración del campesinado juvenil:
“…. los campesinos jóvenes son los que con mayor interés han aflorado en estos momentos, en ellos descansan casi todos los sindicatos agrícolas.
Son ellos también los que necesitan de cultura y de una situación económica más soportable. Quieren leer y educarse, y no pueden hacerlo porque faltan escuelas, porque trabajan de sol a sol.
Mientras el Gobierno del Frente Popular pueda dar soluciones gubernamentales a los problemas, nosotros no debemos permanecer en la inercia, sino que, por el contrario, con nuestros propios medios, con el trabajo de nuestros militantes, tenemos que lanzarnos al campo con trabajos voluntarios y brigadas culturales, con organizadores campesinos y alfabetizadores populares”.
En sus primeros años, la FJS, que no quería ser “una generación conformista y blanda” contribuye con entusiasmo a la formación de las Milicias Socialistas, combatiendo en las calles a los nazis chilenos. Tres de sus militantes serían los primeros mártires del socialismo: Manuel Bastías en Concepción, Julio Llanos en La Cisterna y Héctor Barreto en Santiago, el idealista y bohemio poeta de la FJS, baleado en un bar en la calle Serrano por un grupo de asalto nazi.
Los primeros años de la FJS están marcados por su crecimiento. En 1936, gana la presidencia de la FECH, imponiéndose el Frente de Izquierda (en el que participa la FJS) a las listas de los nazis y de los radicales. Paralelamente, encabezando la lista Izquierda Universitaria, los jóvenes socialistas conquistan la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción.
El crecimiento orgánico de la FJS es muy significativo durante sus primeros diez años de vida. En 1935, fecha de su fundación, la Juventud Socialista contaba con cerca de mil militantes. A la realización de su segundo congreso, en febrero de 1938, los militantes ya eran cerca de nueve mil, y para el tercer congreso, la militancia se empinaba sobre los 12 mil, organizados en más de 100 seccionales a lo largo de todo el país.
Bajo esta consigna se realizaron las primeras Jornadas Nacionales de la FJS, efectuadas en Santiago entre el 13 y el 20 de febrero de 1938. Esta reunión se considera el Tercer Congreso Nacional de la FJS, y en ella, se reafirmó la participación socialista en el Frente Popular, a la vez que se aprobó fortalecer la lucha contra el movimiento nazi chileno.
La FJS expresó su adhesión al precandidato presidencial Marmaduque Grove (fundador del PS y ex oficial de la Fuerza Aérea) y definió el lema “Contra Ross y Contra Ibañez”, en alusión a los candidatos de derecha y populista respectivamente.
En la Convención Presidencial de la Izquierda, el Frente Popular nomina como su candidato al radical Pedro Aguirre Cerda. El PS, a fin de preservar la unidad de las fuerzas progresistas, retira la opción de Marmaduque Grove. Este pasa a ser el coordinador de la campaña del Frente Popular, a la que se integrarán masivamente los jóvenes socialistas.
A partir de 1938, se producen tensiones internas en el socialismo chileno, debido a la posible participación del Partido en el gobierno del Frente Popular.
En el Cuarto Congreso de la FJS, es electo como secretario general Alberto Krug. Dentro del PS surgen voces críticas a la permanencia del socialismo en el gobierno. En ese contexto, se resuelve convocar al Quinto Congreso de la FJS, que se realiza en la ciudad de Rancagua durante el mes de febrero de 1940.
En esa reunión es electo Raúl Ampuero como máximo dirigente de la FJS. Sin embargo, el sector derrotado, encabezado por Orlando Millas, desconoce las resoluciones del 5° Congreso y se margina de la FJS. Más tarde fundarán el minúsculo Partido Socialista de los Trabajadores, para ingresar finalmente al Partido Comunista de Chile.
La crisis y la dispersión de la Juventud Socialista obliga a realizar un trabajo urgente de reorganización, especialmente en la capital, que fue la zona más afectada por la división.
Hacia 1942, a causa de la posición crítica que mantiene la Juventud respecto de la política seguida por el PS, el Partido sanciona a la totalidad de la Dirección Nacional de la FJS, despojándola de su autonomía orgánica. La FJS pasa a ser un mero departamento del PS, en el cual “militarán todos los jóvenes menores de 18 años”. Ante esta adversa situación, la FJS responde convocando a su Sexto Congreso Nacional, que se realiza en el mes de mayo y que resuelve desconocer la decisión del PS y ponerse al margen de él. Como máximo dirigente de los jóvenes socialistas es electo Humberto Elgueta.
La compleja situación interna provocará nuevas tensiones, y así, al concluir el año 1942, los jóvenes socialistas se reparten entre dos fracciones: los que no habían abandonado el PS y pretendían influir desde dentro al cambio de posiciones del socialismo chileno, y los que se articularon en torno de la llamada Organización de los Jóvenes del Pueblo.
El IX Congreso Nacional del PS, efectuado durante el mes de enero de 1943, alivió en parte la crisis, al resolver “el reintegro de todos los jóvenes sancionados y de todos los militantes dispersos, en orden a reconocer cuartel en el Partido”.
El VIII Congreso Nacional de la FJS marca el comienzo de una cierta reorganización, con la designación de Aniceto Rodríguez -a la sazón vicepresidente de la FECH- como nuevo líder de los jóvenes socialistas.
Durante este período, la FJS desarrolla una estrategia para ocupar los cargos del Partido, haciendo elegir en los puestos intermedios a un gran número de militantes jóvenes. Esto permite que durante la celebración del XI Congreso General del PS, realizado en Concepción entre el 18 y el 20 de octubre de 1946, se hagan presentes una gran cantidad de delegados provenientes de la Juventud. En dicho Congreso, se enfrentarán dos corrientes: una oficial, promotora de la permanencia y colaboración del PS en el gobierno, y una crítica, encabezada por Raúl Ampuero, ex secretario general de la Juventud, quién resultará electo, con apenas 29 años, como máximo dirigente del PS.
Con la victoria de Gabriel González Videla en las elecciones presidenciales, apoyado por la Coalición de Unidad Nacional, se constituye un gabinete con presencia de radicales, liberales y comunistas (estos últimos pondrán 3 ministros en el gabinete de González Videla). Desde el gobierno, el PC instigará una incomprensible persecución en contra del PS. Muchos militantes y organizaciones dirigidas por socialistas serán objeto de presiones y hostigamiento. En el campo sindical, la persecución del PC a los socialistas será especialmente dura, en el afán de los comunistas por controlar el movimiento de trabajadores.
Este complejo panorama tendrá un dramático vuelco cuando el gobierno de González Videla, presionado por la derecha, cambia su rumbo y expulsa a los comunistas. Para ello, promulga la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, conocida popularmente como la Ley Maldita.
En el seno del socialismo, un sector, encabezado por Bernardo Ibañez, se declaró partidario de la persecución en contra del PC. Tal actitud significaba marginar de la vida cívica a un importante sector de la vida nacional. En el Parlamento, dos diputados del PS cercanos a Ibañez, votarían por la aprobación de la Ley Maldita. La respuesta del PS no se hizo esperar, y ambos parlamentarios fueron marginados del Partido.
Esta marginación fue la excusa que Ibañez y otros dirigentes usaron para provocar una nueva división en el socialismo, al apropiarse del nombre del Partido Socialista de Chile, inscribiéndolo en el Registro Electoral. Esto obligó a que el sector mayoritario del PS adoptara el nombre de Partido Socialista Popular, y su Juventud, el nombre de Juventud Socialista Popular.
A fines del año 1949, se constituye la JSP, que inicia un proceso de reorganización, muy dificultado por la vigencia de la Ley Maldita, que imponía serias restricciones a las libertades y a la actividad política.
Entre el 12 y el 14 de mayo de 1950, se efectúa en Santiago la XI Conferencia Nacional de los jóvenes socialistas populares, resultando electo Alfonso Chelén como secretario general de la JSP.
En las elecciones de la FECH de 1950, la JSP obtendrá su primer gran triunfo, al ser electo su militante José Tohá como presidente de los estudiantes de la principal universidad del país. Su lista, denominada Frente de Avanzada Universitaria, se impone a una lista independiente y a otra denominada Democracia Cristiana, conformada por conservadores y social-católicos.
En mayo de 1951, Carlos Ibañez del Campo es proclamado candidato a la presidencia por el Partido Agrario Laborista. El PSP se decide a apoyar a Ibañez del Campo, bajo la condición de que éste cumpla un Programa entre cuyas medidas se encontraba la derogación de la Ley Maldita y el término del Pacto Militar con EE. UU. El respaldo a la candidatura de Ibañez del Campo provoca una nueva escisión en el socialismo, cuando un grupo de militantes del PSP y de la JSP se marginan para formar el llamado Frente del Pueblo, que proclama a Salvador Allende como candidato a la presidencia. Entre los que apoyan esta decisión, se encuentra José Tohá, presidente de la FECH.
Un año más tarde, cuando el PSP se retira del gobierno de Ibañez del Campo –a fines de 1952- un importante contingente de jóvenes socialistas, especialmente del ámbito universitario, regresa al partido. Con el aporte de esos dirigentes se va constituyendo un colectivo que participará en la elaboración de una tesis política que caracterizará una época en la historia del socialismo chileno: el frente de trabajadores.
En permanente contacto con los máximos intelectuales socialistas de la época (Clodomiro Almeyda, Julio Cesar Jobet, Eugenio González y Raúl Ampuero), este grupo desarrollará su visión respecto a las causas del atraso de los países subdesarrollados, influidos por la lectura de marxistas norteamericanos como Leo Huberman y Paul Sweczy y por la adopción de ciertas opiniones del trotkismo del PS.
La tesis del frente de trabajadores partía de la convicción de que “las burguesías nacionales eran incapaces de cumplir con el rol histórico que cumplieron en Europa, donde llevaron a cabo grandes transformaciones –el fin del latifundio, la consolidación de los estados de derecho, entre otras– “. Esta incapacidad se debía a su dependencia del imperialismo y a las características estructurales de nuestras sociedades.
Entonces, resultaba erróneo suponer que en América Latina las burguesías desarrollarían un papel político favorable al cambio. Por ello, se sugería desechar cualquier alianza con partidos del centro político, apoyando en cambio la constitución de un frente de partidos obreros, respaldados por la Central Unica de Trabajadores, es decir, un frente de trabajadores, que llevara adelante una política de clase.
El acercamiento entre los dos Partidos Socialistas se produjo a partir de 1956, con la formación del Frente de Acción Popular, FRAP, al que concurrieron tanto el PS de Chile como el PSP, junto al Partido Comunista, el Partido Democrático y el Partido Democrático del Pueblo
Entre los jóvenes socialistas de la FJS de Chile y de la JSP empiezan a darse visiones comunes, ya que ambas organizaciones adherían a la tesis del frente de trabajadores. En las elecciones FECH de 1955, ambas juventudes apoyan la candidatura de Víctor Silva, que resulta electo vicepresidente de la FECH.
En los primeros meses de 1957, se conforma una comisión de unidad integrada por 3 miembros de cada una de las juventudes socialistas. Esta comisión se hace presente en el Congreso de Unidad Socialista Juvenil –realizado en Santiago entre los días 5 y 7 de julio de 1957- constituyéndose como una dirección unificada, bajo la conducción de Gastón Jobet como nuevo secretario general.
Proclamado Salvador Allende candidato a la presidencia por el FRAP, el PS y la Juventud se lanzan a trabajar por el triunfo de la izquierda en la elección de 1958.
Las tareas de la campaña son uno de los principales temas abordados por la primera Conferencia Nacional de la FJS tras su reunificación. Esta reunión contó con la participación de 80 delegados de todo el país, y de algunos invitados de organizaciones hermanas de Uruguay, Argentina, Perú y Cuba.
Este evento da cuenta de una progresiva preocupación de la FJS por establecer relaciones políticas internacionales. Así, se acordó estrechar la colaboración con las juventudes socialistas de otros países latinoamericanos, como también con organizaciones asiáticas y africanas en lucha contra el colonialismo. Se aprobó también la idea de crear una Oficina de las Juventudes Socialistas de América Latina, con sede en Montevideo.
La FJS participa activamente de la plataforma de la Juventud Allendista, que integran también las JJCC, la Juventud Democrática y la Intransigencia Radical Antiimperialista.
Con posterioridad a la estrecha derrota de Allende en las elecciones (en las que se impuso Alessandri por escasos 30 mil votos), la FJS prosigue una intensa labor organizativa. Así, un socialista conquista la presidencia de la Federación de Estudiantes Secundarios de Chile, FESECH. En cambio, la Juventud Socialista es derrotada en la FECH, a manos de la Democracia Cristiana.
Después del triunfo de la revolución cubana, se desarrolla una ola de admiración al proceso, en toda América Latina. La FJS se ve especialmente entusiasmada por la victoria de los revolucionarios cubanos, ya que desde el año 57 mantenía relaciones con las dos más importantes organizaciones que luchaban contra el dictador Fulgencio Batista.
Entre el 8 y el 11 de diciembre de 1960 se efectúa la XVI Conferencia Nacional de la FJS, en la que resulta electo como secretario general Jaime Ahumada. Entre las resoluciones más importantes de ese evento, se cuenta la fundación del Instituto Lenín y la creación de las Columnas Juveniles Héctor Barreto. Ambas entidades serán la base del trabajo posterior de la FJS en el período.
En 1963, la FJS se propone darle “una orientación política y social a la gran masa de jóvenes chilenos que carece de ella”. En esa perspectiva, se implementa el Contingente Manuel Rodríguez, que en un período de 10 meses intenta reclutar a 4 mil nuevos militantes para la Juventud Socialista.
Pese a una nueva derrota en la FECH, la Juventud Socialista, encabezando una lista del FRAP, se impone en las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, siendo electo presidente de la FEC su militante Ariel Ulloa.
Entre los años 60 y 64, se producen dos procesos de integración al socialismo, protagonizados por exdirigentes y jóvenes militantes del Partido Radical. El primer grupo lo conforma la llamada Intransigencia Radical Antimperialista, IRA, cuyo líder es el ex presidente de la FECH Victor Barberis.
La otra escisión del radicalismo que se integrará al socialismo chileno se autodenomina Movimiento Social Progresista, MSP, con cierta presencia en las universidades de Chile y de Concepción. Sus principales dirigentes son Jorge Arrate, Julio Stuardo y Ricardo Lagos Escobar, todos estudiantes de Derecho en la Universidad de Chile.
En abril de 1964, es electo secretario general de la FJS Ernesto Tapia, en el transcurso de la XVIII Conferencia Nacional. Después de la renuncia de éste al cargo –para presentarse como candidato a diputado-, se produce una seguidilla de cambios en la jefatura de la FJS, hasta que finalmente se elige a Raúl Rodríguez para el máximo cargo de la Juventud.
En la XIX Conferencia de la FJS, Juan Gutiérrez, ex dirigente estudiantil de la Universidad Técnica del Estado, es electo secretario general de la Juventud. En esta reunión, la FJS analiza el tipo de relaciones a establecer con las Juventudes Comunistas, con el MIR y con el Movimiento Camilo Torres (vinculado a los cristianos revolucionarios). De igual manera, se resolvió explorar la participación de los jóvenes socialistas en organismos internacionales como la FMJD (Federación Mundial de la Juventud Democrática).
En el ámbito universitario, en este período, la FJS desarrolla una política de levantar listas autónomas (casos de la FECH y de la UTE) o en conjunto con el MIR (como ocurrió en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción).
Hacia mediados de 1969, se funda la Unidad Popular alianza de izquierda conformada por el PS, el PC, el MAPU (escisión de la Democracia Cristiana) y el Partido Radical. El Programa de la Unidad Popular (las 40 medidas) es aprobado en diciembre de 1969. Después de un debate interno que incluyó las precandidaturas presidenciales de Pablo Neruda por el PC, y de Jacques Chonchol, por el MAPU, la Unidad Popular proclama al senador socialista Salvador Allende como su candidato presidencial, el senador socialista, en enero de 1970.
En ese contexto, se realiza una reunión nacional de la FJS, en la que participa el abanderado de la Unidad Popular, para explicar a los jóvenes socialistas el sentido y carácter de la candidatura de la izquierda, motivando la participación de estos en las tareas propias de la campaña.
Pese a una cierta apatía inicial de la FJS en torno de la campaña presidencial, los jóvenes socialistas se incorporarán activamente en ella, destacando que lo fundamental de la coyuntura electoral es “ligar la campaña con todo un esfuerzo de educación política, con miras a lograr una comprensión cabal del sentido revolucionario que deberá distinguir a la Unidad Popular”.
En noviembre de 1970, el Congreso ratifica a Allende (que había obtenido la mayoría relativa en las elecciones de septiembre) como nuevo Presidente de Chile. El triunfo obtenido por la Unidad Popular precipita al socialismo a considerar materias y actividades que no enfrentaba desde su última experiencia en la gestión gubernamental, durante los años 1952 y 1953, es decir, bajo la presidencia de Ibañez del Campo.
La victoria de Allende sorprende a los dirigentes del PS y de la Juventud, y por lo mismo, serán las responsabilidades gubernamentales y el éxito del proceso de transformaciones que se inicia en Chile las principales preocupaciones de la FJS en ese período.
A fines de agosto de 1971, a un casi un año del triunfo de Allende, se realiza en Concepción la XX Conferencia Nacional de la FJS. En un ambiente expectante, con la presencia de delegaciones de Cuba, Argentina, Uruguay, Venezuela, Unión Soviética, República Democrática Alemana, Yugoslavia, Argelia, Corea del Norte y Vietnam, la Juventud Socialista efectúa la elección de sus nuevos dirigentes.
En el evento es electo Carlos Lorca Tobar como nuevo secretario general de la Juventud. Lorca era médico de la Universidad de Chile, y había sido vocal de la FECH y presidente del Centro de Alumnos de Medicina.
El Presidente Allende, que se encuentra fuera del país en el marco de su primera gira oficial, envía un emotivo mensaje a la XX Conferencia, saludando el encuentro con estas palabras: “creo que el futuro de Chile descansa en la Juventud Socialista, y creo que esa es la gran responsabilidad que significa ser joven y ser socialista, en este minuto de Chile y en esta hora del mundo”
Entre los acuerdos de la XX Conferencia Nacional se cuenta el fortalecimiento de la Unidad Popular Juvenil, el apoyo al proceso de nacionalización del cobre sin indemnización a las grandes mineras extranjeras y la profundización de la Reforma Agraria
En un ámbito más propiamente juvenil, la Conferencia visualiza al gobierno popular como “una oportunidad para concretar la democratización de la cultura intelectual y física para los jóvenes chilenos”.
Durante la Unidad Popular, la Juventud Socialista privilegiará las relaciones con las demás juventudes de la alianza, para enfrentar las elecciones universitarias y secundarias. El año 1972, la JS conquista un histórico triunfo en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, arrebatándole la presidencia de esta al MIR. A fines de ese año, la JS vuelve a conquistar la FEC, aumentando su ventaja frente al MIR y a la DC.
La Juventud Socialista del período desarrolla una gran actividad política y orgánica: actividades de solidaridad con el pueblo vietnamita, los trabajos voluntarios en Cabildo y en la reforestación de la Pampa del Tamarugal, un encuentro nacional de estudiantes secundarios y las Conferencias Campesina y Sindical, destinadas a organizar a los jóvenes obreros del campo y la ciudad, fortaleciendo de paso a la Central Unica de Trabajadores.
Junto con los triunfos en las elecciones de la FESES y de la Federación de Estudiantes Industriales de Chile, FEITCH, la Juventud Socialista conquista un notable triunfo en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, al lograr la elección de tres diputados: Carlos Lorca por Valdivia, Manuel Rodríguez por Concepción y Daniel Salinas por Angol. En esas elecciones, la Unidad Popular obtiene el 41% de los votos, y la derecha no alcanza los dos tercios que buscaba para lograr destituir a Allende.
Los resultados que arrojan las elecciones parlamentarias de marzo del 73 señalan un virtual empate entre la UP y la oposición. Al no encontrarse mecanismos políticos e institucionales que permitieran resolver el conflicto en el que se encontraba nuestro país, será la estrategia golpista de la derecha –ya hegemónica en la oposición- la que abrirá paso al golpe militar del 11 de septiembre de 1973
El golpe militar significará una dura y cruel represión en contra del PS y de su Juventud. Cientos de militantes sufrirán la cárcel, la tortura o la muerte. Los dirigentes de la JS asumirán sus puestos de combate contra el fascismo desde el primer día, por lo que el régimen de Pinochet dirigirá hacia nuestras filas toda la fuerza de sus aparatos represivos.
Dirigentes como Carlos Lorca, Ariel Mansilla, Mario Zamorano, Joel Hualquiñir, Luis Lizardi, Michelle Peña y Vicente García, entre muchos otros, serán parte de las decenas de jóvenes socialistas que caerán en defensa de la democracia y en la resistencia contra la dictadura.
Tras el golpe, la dirección del PS es prácticamente arrasada, lo que obliga a la dirección de la Juventud a tomar una decisión radical. En una reunión efectuada en Santiago, a semanas del golpe militar, la Juventud Socialista decide disolverse como estructura para pasar a trabajar en la reconstrucción del Partido, seriamente dañado por la represión.
Carlos Lorca, junto a un importante grupo de dirigentes juveniles, se incorporan al trabajo del socialismo chileno en la clandestinidad. Desde allí se analizan las causas de la derrota del proceso de la UP, a la vez que se intenta reorganizar al PS en todo el país, sorteando los embates represivos de la dictadura.
En junio del año 75, la Dirección Clandestina del PS es desarticulada por la DINA, desapareciendo decenas de compañeros con responsabilidades en la resistencia, entre ellos el propio Carlos Lorca. Una vez más, será la Juventud la que asuma la reorganización del PS, a través de la llamada “patrulla juvenil” o “dirección de pantalones cortos”, como se denomina al nuevo equipo, en alusión a su corta edad (los integrantes de la nueva dirección tienen en promedio 22 años y son, en su mayoría, dirigentes universitarios y secundarios de la Juventud Socialista).
Desde la disolución de la Juventud Socialista tras el golpe militar, no existirá orgánica juvenil propiamente tal hasta fines de la década de los 70. Tras el gran quiebre del PS, ocurrido entre los años 1979 y 1980, que generará el surgimiento de dos fracciones, una encabezada por Carlos Altamirano y otra por Clodomiro Almeyda, este último sector generará un incipiente trabajo juvenil.
En efecto, el PS Almeyda constituirá la Comisión Nacional Juvenil (CNJ), la que tiene por misión lograr la reconstitución de la Juventud Socialista. Así, después de un arduo trabajo, bajo el permanente acecho de la CNI (la nueva policía represiva de la dictadura), la CNJ logra articular una cierta presencia juvenil socialista en algunas universidades y regiones del país.
A mediados del año 85, la Juventud Socialista es la primera organización juvenil en realizar un congreso nacional en dictadura. La CNJ pone fin a su trabajo, efectuando la XXI Conferencia Nacional, en la que se reconstituye formalmente, con presencia de delegados de todo el país, la Juventud Socialista de Chile.
En el evento se constituye un Comité Central, se elige una Comisión Política y un nuevo secretario general, responsabilidad que asume Jaime Pérez de Arce, quién realiza un bullado acto de desacato público a la dictadura, al ofrecer la primera conferencia de prensa de una Juventud proscrita por el régimen militar, lo que le significará ser detenido por efectivos de la CNI.
En el evento, además, se establece que la principal contradicción del momento es entre dictadura y democracia, por lo que se establece un mandato para sus militantes, en orden a participar en todos los esfuerzos sociales y políticos para terminar con la dictadura. En este plano, se define que la estrategia política de la Juventud Socialista en el período es la “lucha democrática y unitaria de masas, de carácter rupturista y con perspectiva insurreccional”.
A mediados de los años 80, la Juventud Socialista es una fuerza con presencia en todo el país, y con un importante protagonismo en el movimiento estudiantil universitario y secundario, como también en los ámbitos sindical y poblacional.
Después de agotada la vía rupturista contra el régimen de Pinochet, la Juventud Socialista asume de lleno la campaña por el triunfo de la opción NO en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, como integrante del Movimiento Juvenil por la Democracia. En liceos, universidades y poblaciones, la JS participa activamente en las tareas del NO, como única vía para derrotar definitivamente a la dictadura.
Una vez asegurado el rotundo triunfo del NO, la JS realiza su XXII Conferencia Nacional, en la que se designa a Jaime Andrade, estudiante de sociología y ex dirigente de la FECH, como nuevo secretario general de la organización.
En el evento se resuelve promover la profundización democrática, a través de reformas a la institucionalidad postdictadura. De igual manera, se aprueba generar las condiciones políticas para la necesaria reunificación del socialismo. En ese ámbito, la JS Almeyda desarrolla reuniones con el sector juvenil del PS dirigido por Arrate, lo que permitirá que en 1989 (antes incluso que el propio PS) los Comités Centrales de ambas juventudes se fusionen para conformar una dirección única, naciendo así la Unión de Jóvenes Socialistas, UJS.
En 1991, a dos años del triunfo del candidato único de las fuerzas democráticas, en las primeras elecciones abiertas después del golpe, la UJS promueve un proceso de unidad juvenil que se sellará con la realización del Congreso de Costa Azul, efectuado en abril de 1991 en esa localidad costera.
El Congreso de Costa Azul supuso no sólo la unificación de las diversas expresiones en las que se encontraba dividido el socialismo histórico juvenil, sino también la integración de un importante número de dirigentes juveniles del MIR, de la Izquierda Cristiana, del MAPU y de militantes desgagados de las Juventudes Radicales y Comunistas.
En dicho evento se aprobó formalmente la unidad juvenil socialista, a la vez que se dio comienzo a un importante proceso de renovación política como consecuencia de las diversas visiones y culturas de los sectores que concurrieron al proceso.
De esa síntesis, se configuraron elementos que permitieron el nacimiento de una nueva y renovada organización socialista juvenil, que, entre otros méritos, fue capaz de permear al PS y a la propia Concertación con su particular agenda política, además de llegar a conducir al 90% de las federaciones universitarias entre 1990 y 1995.
Nuevas reivindicaciones, tales como la ley de divorcio, la ampliación de las libertades ciudadanas, la flexibilización del Servicio Militar Obligatorio, la igualdad de la filiación de los hijos ante la ley, la incorporación de planes de educación sexual en los currículos de Enseñanza Media, el fin de la censura cinematográfica, la derogación de la ley de detención por sospecha, entre otras, fueron producto de la discusión iniciada por los jóvenes socialistas a partir de su proceso de reunificación.
Este proceso político emergió como un elemento caracterizador y distintivo de la Juventud Socialista y le permitió distinguirse de otras entidades tradicionales de izquierda, a la vez que adelantarse al propio PS en la adopción de una agenda política de izquierda moderna, en lo referido a comprender lo cultural como un espacio de disputa política, frente a la hegemonía conservadora existente en el país.